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sábado, 25 de febrero de 2012

ARTICULISTAS - Se está endemoniando la privatización - Martín Alsina

MARTÍN ALSINA

Se está endemoniando la privatización


        Es lamentable tener que leer algunas publicaciones donde antiguos miembros de la conducción del Hospital de la comarca, beatifican el pasado y proclaman como diabólicas las cosas que aún no se han concretado. Cómo si todo tiempo pasado fuese mejor... Debe ser supongo, porque hay veces que la memoria les juega una mala pasada. Se olvidan que para finales de Junio del año pasado, ya se había consumido casi el noventa por ciento del presupuesto del año para Sanidad. Peor aún, en un Pleno realizado en el Ayuntamiento de Tomelloso, esos mismos señores desmemorizados, votan en contra la propuesta de seguir manteniendo una Sanidad Pública, universal, gratuita y de calidad, manteniendo el puesto de trabajo a todo el personal sanitario en la Comarca de Tomelloso. Mucho discurso demagogo y populista, al igual que marchas inconducentes, pero en ninguna oportunidad se escuchó ni una sola propuesta, de cómo cambiar el rumbo de  la situación. No cayó al debate ni una sola idea,  de parte de quienes parecen inmolarse en sus discursos, para explicarnos cómo se hace con una deuda de diez mil millones de euros, para financiar la Sanidad Pública y así pagar sin sobresaltos las nóminas de los trabajadores sanitarios y sus proveedores.  ¡Qué poca memoria! Y como valor agregado quieren que las actuales autoridades, hagan de un vehículo sin ruedas ni combustible, un Fórmula 1 que gane la carrera. Solo se aferran a que el Partido Popular (PP) no va a cumplir con lo prometido en campaña preelectoral. Que pocos recursos; la dialéctica muere con la realidad y frialdad de la situación económica que dejó la gestión anterior y que envuelve a toda España con un déficit que supera el ocho por ciento. Un individuo, una sociedad, un país, es víctima de su historia reciente y lejana.
        El Hospital de Tomelloso, sin duda, es necesario, así como su plantilla, salvo claras excepciones muy conocidas. Se está endemoniando la privatización y a mí no me queda claro qué es lo que se privatiza, si seguridad, cocina, mantenimiento, lavandería, limpieza, personal de información y transporte, dado que ya lo son. Se anunció desde la Consejería de Sanidad que se iban a respetar los contratos preexistentes y seguirá siendo el responsable de pagar las nóminas, dado que este centro seguirá siendo del SESCAM. 
        Ahora, ¿qué se privatiza, la gestión? Si es así, habrá que explicar a la población y a los trabajadores en qué consiste exactamente la “gestión público/privada”, qué es en realidad lo que abarca, propósitos y proyectos. Pero se me ocurre que, dadas las actuales circunstancias, no se puede criticar lo que aún no se ha llevado a cabo y menos aquellas personas que fueron pertenecieron a la paupérrima gestión anterior. Quienes, como dije antes, la memoria los traiciona y se olvidan que nunca pudieron cumplir con lo prometido, ni antes ni después de la separación de Alcázar de San Juan en cuanto a la cartera de Servicios.
        Cuando el Paritorio, comenzó a funcionar, el costo en honorarios profesionales era “sublime”;  ¿de dónde venían esos profesionales?, obviamente del ámbito privado. ¿Cuándo hubo un médico a cargo de la Observación de Urgencias las veinticuatro horas que se encuentra a una distancia excesiva y donde teóricamente hay pacientes de mayor cuidado? ¿Se disminuyeron los tiempos de espera para citas con Especialistas o Cirugías? ¿Cuándo se dejó de estar bajo el “paraguas” de Alcázar? Es una pena que no se haga mención en ninguna página, que por Urgencias pasaron más de una treintena de médicos que por una razón u otra, decidieron marcharse o no venir directamente, pese a tener su plaza. Y otras especialidades siguieron el mismo camino ¿Por qué será? ¿Tendrá algo que ver la gestión anterior?, ¿cumplió con sus promesas?
        En fin, podría seguir añadiendo unas cuantas circunstancias, pero en cambio, en repuesta a que si el pueblo de Tomelloso está dispuesto a soportar la sangría que ocasionaría la privatización, me pregunto: ¿estaría dispuesta la gestión anterior a soportar una auditoría profunda, en el más amplio de los aspectos? Las urnas, reflejo del pensamiento de la sociedad, fueron muy explícitas;  aún así, sería interesante; estoy seguro que no saldrían bien paradas.
        Otro punto a tener en cuenta, es que se dice que la privatización va a disminuir la calidad de la asistencia y la seguridad de los pacientes ¿Qué significa esto? ¿Qué los profesionales hasta ahora honrados, se van a convertir en incapaces? La calidad  y seguridad, estoy persuadido va a ser la misma, estoy seguro;  pero se debe contar con el número adecuado de personal médico y de enfermería, en todas las áreas. En la gestión anterior no lo había; por lo tanto no sé lo que pregonan. Poner en tela de juicio calidad y seguridad, por parte de las autoridades anteriores, no me parece oportuno ni adecuado. Historias hay por demás.
        Trabajar en un Hospital Comarcal como el de Tomelloso, por sus diferentes y variadas características, no es fácil. Es por ello, que el personal que desarrolla su actividad, con compromiso, esfuerzo, profesionalidad, de alguna manera debe ser reconocido, caso contrario poco atractivo va a tener trabajar en el mismo, tanto para permanecer como para venir.
        Teniendo en cuenta estos tiempos tormentosos con  un futuro poco claro, sin duda, las mejoras de la sanidad, en los tiempos que corren, no vendrán seguramente de aumento del presupuesto, sino de mejorar la gestión de los recursos. Eso el PP lo tiene que tener claro.


martes, 27 de diciembre de 2011

Articulistas - Sanidad. Tremebundo desafío - Martín Alsina

MARTÍN  ALSINA
Sanidad.
Tremebundo desafío

        A Dios gracias, se terminó el tiempo político. No más suposiciones ni encuestas. El pueblo español se ha pronunciado. Ha dado su veredicto fuerte y muy claro. Y nuevamente Castilla-La Mancha, demostró que está aferrada a un cambio esperanzador, que comenzó el ‘22 M’ de este año. Menudo desafío le toca al PP, y máxime sabiendo que cuatro años son escasos para subsanar tanto despropósito.
       La deuda de Sanidad, casi de mil seiscientos millones de euros, es una cuesta arriba, muy escarpada, donde sin el esfuerzo de todos los castellano-manchegos, será imposible vencer. Y esto involucra a todos los estamentos. No pueden quedar afuera ni siquiera los que no participen de las ideas del actual partido gobernante, ni los indiferentes, ni aquellos que por conveniencia miraron paro otro lado, ni los permisivos. Por el silencio de muchos y las mentiras de los “pícaros”, la  deuda la debemos pagar todos, porque todos somos culpables, en una u otra medida.
        El sentido común, la austeridad, el paso firme, seguro, y la excelencia en la gestión, deberán ser las armas para enfrentar esta dura y anárquica situación.  El lavado de cerebro al cual estuvo sometida la sociedad, debe ser erradicado de raíz. Sanidad hoy por hoy, es muy “finita”. Y no hay “caja”.
       La dedocracia burocrática amiguista e innecesaria como inútil, de antaño, debe desaparecer. Menos funcionarios, pero capaces, con curriculum y no con prontuario. Que tengan espíritu de trabajo,  sacrificio, compromiso, suficientes, para alcanzar objetivos seguros. Personas con formación y de confianza. Compenetradas en un proyecto de futuro.
       Al aumento de impuestos al tabaco y al alcohol, a la mejor gestión para realizar el cobro a las mutuas, debería agregarse además, disminuir la cobertura del porcentaje que se realiza a los medicamentos, involucrando en este ítem a todos los niveles. Ya no puede haber medicación gratuita para nadie. Hay que deshabituar a los ciudadanos que en cada casa haya una “botica”. A lo sumo podrían auditarse casos especiales.
        Se debería instrumentar gradualmente  un medio didáctico eficaz, para que ningún paciente vaya al hospital sin el volante correspondiente de Atención Primaria, debidamente cumplimentado. El que no cumpla esta sistemática debería pagar la consulta y los gastos que la misma involucra. Lo mismo ocurre con aquellos pacientes que ingresan al hospital por efectos tóxicos del alcohol, sustancias prohibidas, disturbios callejeros. Obviamente los reconocimientos médicos a pacientes sanos traídos por Policía Local o Guardia Civil, no deberían ir al hospital, salvo que paguen para ello. Exentos están las urgencias reales. Pero las derivaciones que no estén bien fundamentadas por Atención Primaria, deberían ser esos profesionales los que asuman las responsabilidades, una vez auditadas la historias clínicas. Se debe acabar con la medicina defensiva. Hay que trabajar y “mojarse”. Deben fundamentar su existencia. Caso contrario se deberá modificar sustancialmente el actual funcionamiento. Se deben acabar los términos: “somos unos mandados”, “se deriva para valoración”, sin una historia ni reconocimiento que lo justifique. Con el agravante que en muchas oportunidades se usa la ambulancia como taxi. O peor aún, sin ver al paciente se decide su traslado al centro hospitalario, lo cual en algunas circunstancias pone en peligro la vida de los pacientes. De todo esto hay pruebas por demás y la actual administración debe centrarse en este punto, porque es vital para la sostenibilidad del sistema. 
        La redistribución del recurso humano de los centros asistenciales, en las diferentes áreas, es otro punto de importancia. No puede haber centros hipertrofiados, otros donde hay más médicos que los que hacen falta y otros que carecen de servicios esenciales como para llamarse Hospital General. Es el caso de Alcázar de San Juan, Manzanares, Tomelloso. Prácticamente en un triángulo equilátero de 35 kilómetros entre cada uno, no se puede admitir que no se preste una atención acorde a la población. Las gerencias deben trabajar mancomunadamente, para lograr este objetivo. Además, se podría debatir sobre el personal profesional que trabaja en un Hospital de difícil cobertura, ejemplo Tomelloso, y que aún no tiene su plaza fija, se les podría otorgar la misma si cumplen algunos requisitos: español o miembro de la Unión Europea, afincarse en la Comarca, es decir comprar una propiedad, lo cual dinamizaría la economía y el crecimiento demográfico y todo lo que ello involucra, tener título de especialista bien documentado, así sea extracomunitario, estar trabajando en dicho hospital, como mínimo hace cuatro años. Me impresiona que esto sería más beneficioso y económico que realizar oposiciones, por muchas y variadas razones.
         Las Residencias de ancianos, deben contar con médico de guardia las 24 horas, además de su Técnico de Transporte Sanitario y ambulancia, independientemente de la deuda que la  Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tenga con las mismas. Además de generar empleo, lo fundamental, es que nuestros ancianos, sin duda alguna, historia viva de nuestra comarca, se merecen la mejor atención posible. Esto tendría como objetivo trabajar sobre la prevención de patologías que luego terminan siendo derivadas al hospital, como así también banalidades que no pueden ser resueltas por enfermeras o auxiliares. Los pacientes pueden ser llevados al hospital para realizar estudios, y/o interconsultas y luego continuar su tratamiento en la residencia, evitando así muchas internaciones, que lo único que hacen es generar gastos innecesarios y un retraso en el giro cada día. Lo cual es más caro. Obviamente no estoy hablando de infartos, ictus o enfermedades que sin duda alguna requieren atención especializada. Resumiendo, la intención es no trabajar sobre hechos consumados que pudieron evitarse, con una atención médica oportuna.
        Ver la posibilidad de la creación de la internación domiciliaria para aquellos pacientes que por una razón u otra no pueden estar institucionalizados, por falta de cama, por tipo de enfermedad, o por decisión familiar. Aquí estaríamos trabajando con el mismo sentido que en el punto anterior y abarcando casi todos sus aspectos.
       Los servicios de Urgencias hospitalarias también, en mi modesta opinión deberían realizar modificaciones en algunas sistemáticas de trabajo y mucho más en aquellos hospitales comarcales. Retomando el ejemplo del área Alcázar-Manzanares-Tomelloso, si se logra realizar una distribución adecuada del recurso humano, se podría lograr una atención específica para cada edad y patología. Es decir “cada uno a lo suyo”. Los niños serían atendidos directamente por Pediatras, la patología propia de la mujer y del embarazo por los ginecólogos de guardia, los médicos de urgencias (que aún e increíblemente no es especialidad) atenderían la demanda espontánea y los casos críticos, etcétera. No me cabe duda, que se lograría una mayor satisfacción del usuario, y se ahorraría mucho tiempo y dinero. Demás está decir que la jefatura o coordinación de estos servicios, la cara más visible y expuesta de cada institución, debe estar a cargo de gente cualificada, comprometida, con autoridad moral e intelectual.
       En fin, no cabe duda que hay que ajustar muchas tuercas, y me quedan otros temas para exponer, pero en definitiva son algunas ideas, basadas en el devenir de la Sanidad en estos últimos años, y que acertadas o no, factibles o no, sólo tienen la intención de aportar para que el sistema se pueda mantener en el tiempo. Un centro asistencial no puede ser como “un hotel con servicio todo incluido”, donde a las tres de la madrugada se puede servir un pincho de tortilla con cava, como cosa normal y habitual. Como se ha acostumbrado a los ciudadanos a cambio de votos. “El tiempo se encarga de destruir, todo lo que construye el error”.




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Articulista - La única verdad es la realidad - Martín Alsina

Martín Alsina

La única verdad es la realidad

        Cuando días pasados escuchaba en una entrevista televisiva al secretario general del PSOE de Ciudad Real y ex presidente de la Junta, José María Barreda, y número uno en la lista de su formación para el Congreso, hablando de las cosas que el actual Gobierno de nuestra Comunidad Autónoma estaba haciendo, me pareció estremecedor. 
        Alguien que dejo en ruinas a Castilla-La Mancha y quebrada la Sanidad Pública, que destruyó a cientos de proveedores, ponía en tela de juicio lo que se estaba haciendo el nuevo gabinete del Partido Popular, como si él y su formación no fueran culpables absolutamente de nada. Además, llegó a mencionar que no había que arrugarse ni afligirse, porque las encuestas  con respecto al PP son desfavorables. 
        Los castellano-manchegos están, hace tiempo, con los bolsillos arrugados, porque no tienen nada con que llenarlos y más afligidos aún porque no saben que podrán comer al día siguiente. Pero claro eso es una nimiedad comparado con su problema existencial. Lo más dramático, es que usted siga cobrando una nómina, mientras otros tienen que seguir trabajando sin saber cuándo van a cobrar su sueldo u otros que directamente ya no perciben nada de nada. Pero hay algo aún peor, y de un morro que no le cabe adjetivo, vuelve a presentarse como candidato y encima algunos lo van a votar. Esto sí que es incomprensible. Por lo menos hubieran tenido la decencia de poner a otro.
        Lo bueno de esta crisis es que según medios periodísticos este año saldrán de España 580.850 personas entre extranjeros y españoles, con lo cual habrá más migajas para los que se queden. La proyección prevé que esta tendencia continuará en los próximos años y si sumamos a que la mortalidad superará a los nacimientos en un futuro no muy lejano, el crecimiento demográfico será muy pobre. Es decir que, tendremos más migajas para menos personas. A esto ha llegado España, gracias a señores que dicen que «no se arrugan, ni se afligen por las encuestas...», mientras otros no comen. Pareciera que no son culpables de nada. Está claro que la palabra crisis no figura en su diccionario. No la conocen, ni le duele.
A todo esto, otros medios periodísticos aseguran que si el PP gana las elecciones del ‘20 N’, habrá recortes en Sanidad y que podría ir en detrimento de la calidad asistencial, así como de las condiciones laborales y salariales. Y que además alteraría la «sagrada relación médico-paciente». La sagrada relación, por lo menos en nuestra comarca, en nuestro Hospital, no creo que se vaya a alterar demasiado, porque en un enorme porcentaje no existe. Uno entra y sale de una consulta por doquier, en menos tiempo que un suspiro dura en la palma de la mano. O, ¿acaso esto es mentira? ¿Cuántos de nosotros conocemos lo que significa realmente la relación médico-paciente? Sobre este tema escribí con anterioridad en PASOS y en extenso. Lamento que muchos no lo hayan leído.
        En cuanto a los recortes, sería conveniente que muchos no quieran llevar agua para molinos equivocados. Cómo no va a ver recortes, con el despilfarro que se hizo en todos los niveles, a costa de conseguir votos. ¿Con el exorbitante gasto en Castilla-La Mancha, nuestro Hospital llegó alguna vez a contar con los servicios adecuados e indispensables, que alguna vez prometió a principio de año el ex Consejero Lamata? ¿Disminuyeron los tiempos de espera para consultas, estudios o cirugías?, pues no. Actualmente hay lista de espera para traumatología para junio 2012, o para endocrinología, por nombrar algunos ejemplos. La excepción que confirma la regla quizás sea, el Servicio de Digestivo, seguramente en opinión de muchos, el mejor del Hospital, por variadas razones y quizás no valorado lo suficiente, como otras tantas cosas, por una gerencia que como mayor logro consiguió hacer del Hospital de Tomelloso algo así como un centro de especialidades escasas, con camas y poco más.
Cómo no va  haber recortes cuando se les hizo un lavado de cerebro a los habitantes, haciéndoles creer que la Sanidad era infinita y se podía usar y abusar de ella, como a cada uno le venga en gana. Cómo no va haber recortes si se les suministra trasporte individual, para casos tan graves como una «crisis de caspa aguda». Cómo no va a haber recortes cuando se gastó dinero, que no había, para asegurarse la permanencia en el poder, en lugar de educar a los castellano-manchegos a utilizar adecuadamente ese bien maravilloso, que es la Sanidad Pública.
        Podría seguir dando razones, pero necesitaría un espacio que no tengo, dirigido para aquellos agoreros del miedo.
        Algo debe quedar en claro que, por culpa de unos, de otros o de todos, se deberán hacer recortes, allí donde el sentido común los marque, y permita, porque lisa y llanamente, no hay ni un duro; paro muchísimo. Una ecuación macabra. Esta es la herencia. La única verdad, es la realidad.

lunes, 17 de octubre de 2011

Articulista - El rescate de la sanidad en Castilla-La Mancha - Martín Alsina

MARTÍN ALSINA

El rescate de la sanidad
en Castilla-La Mancha


        Lamentablemente, lo que con tanta antelación anuncié en artículos pasados, se da por cumplido: la Sanidad de Castilla- La Mancha está prácticamente en bancarrota. Hay 158.795 facturas impagas, que ascienden a un valor superior a los 1.200 millones de euros (y no descarto que también haya alguna en pesetas, en algún rincón), según lo informado por el actual Consejero de Sanidad y que es debido a  "la mala costumbre" del anterior Gobierno socialista de "no presupuestar las cifras reales del gasto"; aunque se ha comprometido a pagar el cien por cien de las deudas sanitarias, esto supondría unos 650 euros por castellano-manchego, incluidos los bebés nacidos recientemente. Además agregó que el año 2010 se cerró con una deuda de 160 millones de euros con colectivos y entidades que prestan sus servicios en el sector sanitario, dejando a muchos "al borde de su desaparición".
        Con este panorama la Presidenta de Castilla-La Mancha, Doña María Dolores de Cospedal, ha anunciado que se llevará a cabo un ahorro de 400 millones de euros en racionalización de infraestructuras e instalaciones sanitarias. Algunos centros se venderán y luego se alquilarán para su uso, pero no se dan más detalles sobre este recorte en los centros sanitarios.
        Como podrán observar, el cuadro de situación, no es demasiado alentador. Pero me temo que esta y otras medidas anunciadas, no serán suficientes, porque la deuda encontrada supera los cálculos previstos.
        Espero que la racionalización comience con una férrea desburocratización de toda la parafernalia del SESCAM, que parecería haber dejado en evidencia que lo “público no sirve”. Y a mi modesto entender, me parece que no es así. Simplemente fue pésimamente administrado, lo cual lo convirtió en ineficiente y a ojos vista, francamente deficitario. Todo en pos de llevar “paja a su corral”, cada cuatro años.
        Un Estado debe garantizarle al ciudadano: Seguridad, Justicia, Educación y Salud. Si los que rigen los destinos del Estado son personas capacitadas, eficientes y francamente “patrióticas”, esos servicios funcionarán en forma adecuada, gobierne quien gobierne. La diferencia radica en el modo de proceder. Unos vacían el erario público en el afán de lograr votos, con el fin de perpetuarse en el poder y otros piensan realmente en los ciudadanos y su futuro.
        Dentro de este marco, la Sanidad, dado los grandes costes que ocasiona, bien administrada y auditada, como en otros países, rinde sus frutos, sin necesidad de salir de lo público. Porque con el tiempo también, al igual que una empresa privada, se obtienen ganancias. Simplemente hay que usar el sentido común. Claro está que en la actual coyuntura, con cifras deficitarias tan devastadoras, esto conlleva un arduo trabajo. Pero hay que entender que la salud pública no depende de las condiciones del mercado, o del tipo de cliente; es un servicio esencial a la población y es una pieza fundamental de cohesión social, por lo cual debe ser sostenida, aunque los ciudadanos tengamos que pagar, como mencioné en otra oportunidad, los platos rotos, mientras los responsables se van de rositas o permanecen en cargos públicos, como si no hubiera pasado nada. Pero nosotros los ciudadanos también somos responsables, por no involucrarnos, mirar para otro lado, no informarnos, no interesarnos, haciendo un uso irracional, inadecuado de la sanidad, total es todo gratis, un “todo incluido”, que ofrece atenciones banales gratuitas, medicinas gratis para los abuelos (que también usufructúan parte de la familia, por eso en cada casa hay una farmacia) y otros a precios irrisorios; traslados en ambulancia como si fueran taxis; alcoholizados que van a dormir la mona al Hospital; y un montón de etcéteras más que todos conocemos.
        Esa Sanidad que nos cobijaba hasta por la más mínima tontería, esta de excrementos hasta las narices, y pidiendo a gritos que alguien la ayude. Espero que las actuales autoridades tengan todos los conocimientos, e inspiración terrenal y “divina”, para poder realizar una “misión casi imposible”, como es el rescate de la Salud Pública.

http://www.revistapasos.com

jueves, 25 de agosto de 2011

Articulistas - Qué se puede hacer en Sanidad - Martín Alsina

Qué se puede hacer en Sanidad
MARTÍN ALSINA

        Cuando nombraron al nuevo Consejero de Sanidad y Bienestar Social, el Doctor José Ignacio Echániz, lo primero que hice fue leer su curriculum vitae. En el mismo, además de sus logros académicos, pude observar que había sido Auditor y formado varios Comités de Ética y Bioética y Presidente de varios Hospitales. Obviamente, esto me hizo pensar que, justamente, lo que más necesita el SESCAM, en estos momentos tan delicados, es ser Auditado con la mayor Ética, Profesionalidad y Compromiso, que la actual coyuntura requiere. De esta manera se podrá arrancar de cuajo la «dedocracia burocrática amiguista», que ocupan un montón de escritorios y gabinetes inútiles que carcomen el erario público, sin piedad alguna. No cabe duda que la sociedad está esperando una limpieza profunda y con mucha lejía, dentro del sistema. Los resultados electorales, son los gritos silenciosos, de los habitantes de Castilla-La Mancha. Y sin lugar a duda, desean ser escuchados a la brevedad.
        Hay que auditar el gasto, en todos los niveles, primero en los arriba mencionados, donde radica la mayor desconfianza de la población, y luego en los otros niveles que para mí son: algunas empresas relacionadas con Sanidad, los profesionales sanitarios y los clientes (antiguamente llamados pacientes). Voy a dar ejemplo de cada uno.
        Una de las preguntas que siempre me hice, quizás por mi ignorancia, parcial, sobre el tema, es cómo funcionan económicamente o se financian las organizaciones que involucran a las Residencias para Mayores. Hasta donde uno puede conocer, en estas instituciones se paga, bien particulares, bien la Comunidad Autónoma. Gratuitas no son. Entonces, ¿porqué no tienen un médico las 24 horas, los siete días de la semana y transporte sanitario propio? Sin lugar a dudas esto evitaría muchísimos gastos a la Sanidad pública. ¿Por qué? La respuesta es muy simple; los abuelos allí ingresados, estarían más controlados, con lo cual se actuaría preventivamente, y no con hechos consumados. Se evitarían: traslados innecesarios al Hospital, para solucionar muchas banalidades; derivaciones por parte de la enfermería, sin valoración médica ‘in situ’, etcétera. Obviamente esto conlleva a disminuir el gasto en traslados innecesarios de ida y vuelta. Por otro lado, se estaría creando empleo: médicos, personal de enfermería, personal para transporte sanitario, etcétera. No cabe duda que aquellos pacientes con patología grave, clínica y/o quirúrgica, tiene que ser trasladados al hospital, pero con la ventaja de ser asistidos de inmediato y no debiendo esperar atención o transporte alguno. Y en un montón de enfermedades y más en los abuelos: «el tiempo es vida». La intención de este comentario es, que las partes involucradas, Sanidad-Organizaciones, se sienten a conversar de cómo instrumentar las medidas necesarias para ver si se puede alcanzar un objetivo similar al comentado. Ver si es factible. Tan simple como eso. Dentro de esta misma tesitura, se podría estudiar la viabilidad de la creación de la «internación domiciliaria», formada con equipos de profesionales para tal fin. Destinada para aquellos pacientes que no pueden, por diferentes motivos ingresar a una Residencia, en tiempo y forma. Esto también generaría empleo y disminuiría ingresos hospitalarios innecesarios, que al fin de cuentas siempre son más costosos para el sistema.
        La otra ‘pata’ de este asunto, como mencioné anteriormente, son los profesionales sanitarios. Por si no lo leyeron en el artículo anterior, lo voy a repetir, escribió el Presidente del Colegio de Médicos de Ciudad Real, en un artículo publicado, «los profesionales sanitarios también tenemos que aportar nuestro grano de arena a la sostenibilidad de la sanidad, siendo conscientes de que cada decisión diagnóstica o terapéutica, conlleva a un gasto. Debemos dejar de lado los protocolos basados en «medicina defensiva» y buscar los mejores resultados para los pacientes». Sin lugar a dudas, esto simplifica mil palabras. No se puede estar derivando al Hospital cosas que se pueden solucionar en el «primer eslabón» de la cadena. Esto sin dudas merece ser rigurosamente auditado, en el más amplio espectro.
        Para finalizar, los ciudadanos, tenemos que aprender a usar en forma adecuada los servicios sanitarios. Debemos ir al hospital cuando realmente sea necesario, sino, lamentablemente, terminaremos pagando toda aquella atención que no se justifique. Y eso no es copago.
        Disminuyendo y adecuando el  gasto, quizás nuestro Hospital, pueda abrir la planta que hasta hoy está cerrada, tener una UCI y Radiólogo de guardia, poder ingresar a nuestros hijos y un montón de etcéteras más, que hacen que un Hospital General, funcione como tal.

lunes, 18 de julio de 2011

Articulista - Es hora de cambios profundos - Martín Alsina

Es hora de cambios profundos

        El 22 de Mayo la mayoría de los ciudadanos de Castilla-La Mancha decidieron que había que realizar un cambio de rumbo profundo; terminar con la hegemonía del PSOE en la Comunidad Autónoma desde hace veintiocho años. Esta situación trae aparejada una gran ilusión por ir recuperando paulatinamente elementos esenciales para mejorar la calidad de vida de los castellano-manchegos. Dada la situación actual de España en general y en particular de Castilla-La Mancha parece que no va a ser una tarea sin sobresaltos.
        Dentro de este marco, Sanidad, obviamente, no está  exenta. Hay muchísima tarea por delante, la cual tiene que ser llevada a cabo con la mayor sensatez y sentido común, para que este logro social, tan importante, no se pierda.
        Demás está decir, que aquellos que sean los elegidos para dirigir la Consejería, deben ser los más idóneos, dado que el trabajo a realizar requiere de personas con conocimiento profundo del tema, templanza y valor; que estén preparados para tomar las decisiones más adecuadas en los diferentes momentos y situaciones. No es tiempo de “improvisados”. El tiempo no sobra; tienen que pensar que dentro de unos meses rinden un nuevo examen, y lo que se haga en este tiempo, podrá influir en el resultado. Y, de igual manera, ocurrirá dentro de cuatro años. Dada la actual coyuntura que atraviesa nuestra Comunidad Autónoma, dentro del entorno global de España, se me ocurre que cuatro años son pocos, para hacer que, por un lado las cosas se encaucen y por otro, cumplir con todo lo prometido. Todo lo cual indica que no puede haber distracciones ni vacilaciones. Sólo compromiso total y absoluto.
        Todo aquello que esté desangrando a la Salud Pública, desde adentro o desde fuera de la misma, hay que extirparlo lo antes posible. No son tiempos para seguir despilfarrando el dinero del erario público en gastos desmedidos e innecesarios, como algunos escritorios fútiles, solamente justificados en amiguismos trasnochados, distribuidos por doquier. Hay que crear y ejecutar programas serios, operativos y fiables de Atención Primaria y Atención Especializada, para que toda la actividad que se desarrolle sea de la mayor excelencia, y así lograr que con el tiempo sea beneficiosa y redituable para la perpetuidad del sistema sanitario, sin que ello vaya en desmedro de pacientes o trabajadores (sin copago, ni disminución de salarios).
        Habrá que pensar, para seguir teniendo un sistema de salud sostenible, en algunas variables que puedan reducir el deterioro del mismo, en cuanto al gasto innecesario. Quizás una de ellas podría ser la “internación domiciliaria” para determinados pacientes de la tercera edad, por nombrar un ejemplo.
        Transmitir hasta el hartazgo, a los usuarios del sistema de salud, para que sirven y como hay que usar los diferentes servicios. Deben aprender a hacer un uso responsable de los mismos. Tienen que entender que no son infinitos. Educar, también es una forma de ahorrar dinero. Hay cosas que ya fueron tomadas, como derechos adquiridos, debido a una gestión inadecuada, que hizo del derroche un hábito, y que solo ha logrado con el trascurso del tiempo ir aumentando el gasto y el deterioro progresivo de las cuentas de la Sanidad.
        De toda esta problemática, no deben quedar exentos los profesionales de la salud, ya que su buen accionar, en los diferentes ámbitos, sin lugar a dudas, contribuye a disminuir el gasto. Parafraseando al Presidente del Colegio de Médicos de Ciudad Real, en un artículo publicado, “los profesionales sanitarios también tenemos que aportar nuestro grano de arena a la sostenibilidad de la sanidad, siendo conscientes de que cada decisión diagnóstica o terapéutica, conlleva a un gasto. Debemos dejar de lado los protocolos basados en “medicina defensiva” y buscar los mejores resultados para los pacientes”. A lo que agregaría, las derivaciones y traslados en ambulancias que se realizan sin justificación alguna, o el uso de la ambulancia-taxi.
        La Sanidad hoy por hoy, está más para una unidad de cuidados intensivos que para jugar en el parque. Es por ello que las nuevas autoridades tendrán que afrontar a la mayor brevedad posible, y con las mejores armas disponibles profundos cambios en su estructura organizativa y de ejecución, para que el sistema sea sostenible, eficaz y eficiente. Por el bien de todos.


jueves, 19 de mayo de 2011

Articulista - Culpables somos todos - Martín Alsina

Culpables somos todos


        En mi modesta opinión, la Salud Pública se basa, fundamentalmente, en un trípode formado por aquellos que son los encargados de gestionar los recursos económicos, los referidos a infraestructura y equipamiento y a los recursos humanos. Los profesionales, tanto de Atención Primaria como Especializada, y los clientes, es decir nosotros, antiguamente llamados pacientes.

        Aquellos dedicados al área de Gestión, estoy seguro que deberían ser individuos  capacitados en dichas funciones, fundamentalmente con sentido común y experiencia, para poder tomar decisiones que conduzcan a lograr objetivos, de la forma más eficaz y eficiente, independientemente de amiguismos o color político. Lamentablemente esto, como sabemos no ocurre con la frecuencia necesaria, lo cual ocasiona «errores de gestión», que de alguna manera aumenta el gasto en salud, que luego pagamos todos.  Seguramente en la Escudería Ferrari, por más que tengan un familiar cercano, que conduce muy bien un modelo de «la casa», no lo suben a pilotear un Fórmula Uno. Eligen a un número uno, que no es de la familia, que no es italiano, y que, seguramente, ni siquiera habla de temas políticos. Por todo eso Fernando Alonso, conduce un coche de la escudería. Y así mil ejemplos más.

        En cuanto al tema de los Profesionales, creo que el mayor problema,  en nuestro sistema tal como está, lo veo más complicado en Atención Primaria. Es el primer eslabón y que por diferentes y variados motivos no está funcionando como corresponde. Desde que se creó el Hospital de Tomelloso, esto se hizo más evidente.  Se deriva para «valoración», más de la cuenta, sin a veces haber reconocido al paciente. Que nadie se sienta ofendido, pero casos hay muchos y como siempre pagan justos por pecadores. Esto genera una sobrecarga de trabajo en algunos servicios, fundamentalmente Urgencias, porque por allí ingresa todo;  obviamente  también se ayuda a incrementar el déficit existente. Me llamó la atención un caso que me relataron, y valga como ejemplo. Envían desde Atención Primaria de Socuéllamos a un señor por presentar «síndrome febril», de treinta y tantos años, en ambulancia, para valoración. El paciente tenía «amigdalitis» y obviamente regresó de donde vino en ambulancia.  Saquen ustedes sus propias conclusiones. Según comentarios casos como estos hay muchos.

Los clientes, usuarios, pacientes, «los mandados», es decir «nosotros», tendríamos que educarnos  y concienciarnos un poco más en el tema de salud, porque el uso indiscriminado o el mal uso de los medios, hacen que estos cada vez sean más escasos, de tal forma, que de seguir así nos carguemos a la Salud Pública. Ejemplos muchísimos. Donde más se ven es en Urgencias, porque como antes mencioné por allí pasa todo y de todo. Dolores de todo tipo, de 10 o 15 días o, a veces, más de evolución. Dolores de muelas. Controles de la tensión. Solicitar adelantos de turnos para Especializada. Alcoholizados.  Hay muchos  ejemplos más. Pero se tiene que entender que todas estas situaciones, son perjudiciales, para aquellos que concurren a las urgencias porque realmente lo necesitan. Para ayudar a que el sistema funcione, tenemos que aprender a canalizar las cosas por donde corresponde, y dejar de ser «unos mandaos».

         Es evidente que éste trípode está fallando y hay que tomar medidas cuanto antes, en todos los niveles. Que la gestión la realice gente capacitada.  Que los profesionales hagan algo más que la «medicina defensiva» y se involucren más con los pacientes. Y nosotros, no nos creamos que porque todo es «gratuito», es ilimitado. No nos olvidemos que uno de los nutrientes de la Salud Pública son los aportes de los que trabajan, y hoy por hoy, no hay que olvidar que cinco millones de personas carecen de trabajo y que las arcas de nuestra Comunidad Autónoma, como tantas otras, no está para hacer derroches ni mucho menos.



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